Gauri Devi Dasi: Yo no presento la conciencia de Krishna como una religión, sino como una gran ciencia que se ha transmitido durante miles de años y Occidente no ha oído nunca hablar de ella. Y a las personas les interesa. Se encuentran en medio de su empleo material, trabajando muy duro la mayor parte del tiempo. Muchas personas son trabajadoras apasionadas, completamente fruitivas, totalmente abstraídas, corriendo para llegar a sus trabajos o yendo a algún lugar para hacer alguna cosa, simplemente ganando dinero para mantener a su familia y pagar las facturas. Están enrolladas en sus situaciones como si se encontraran dentro de un capullo. Cuando nos acercamos a ellas, tenemos que concentrarnos en presentarles los libros de una manera que, durante un minuto, se olviden de todos sus enredos en la plataforma material. Hay muchas cosas que les preocupan: «Tengo que ir a un lugar, y el dinero que me pide podría pagar esto y lo otro, estoy llegando tarde, y no sé quién eres, no veo tus credenciales, ¿y qué es lo que me estás dando?»

Pregunta: ¿Dónde obtienes la inteligencia para traspasar todo eso y presentar a Krishna de una forma que se sientan atraídas?

Gauri Devi Dasi: Mayormente proviene del afán, el entusiasmo y un intenso deseo. Creo que lo que más les cuesta aprender a los devotos jóvenes es a ser lo suficientemente intensos como para detener a alguien y ser lúcidos y concentrarse en entretener a cada alma individual, porque cada persona es diferente. No puedes hacerlo de manera mecánica. Hay que analizar a la otra persona y, en pocos segundos, ver cuál es su situación. ¿Qué modalidades de la naturaleza le afectan? Al ganar experiencia, sabrás inmediatamente –Krishna te lo revelará– cómo tratar a cada persona y detenerle. Un distribuidor de libros atrae a otra persona de varias maneras. En primer lugar, puedes hacerlo mediante el libro, porque lo primero que haces es entregárselo: «¿Cómo le va, señor? Aquí tiene un libro especial que estamos entregando hoy en este barrio, y me gustaría que le diera un vistazo». Si la otra persona dice, «No estoy interesado en religión», tienes que intentarlo desde otra plataforma. «¿A qué se dedica? ¿Tiene familia?» Vuelve a empezar desde un ángulo completamente diferente, hasta que se haya olvidado completamente de que aún tiene el libro en sus manos. Y entonces vuelve a mencionar el libro. Tienes que intentar muchas cosas con cada persona. Pero no tienen nada que ver con su interés, si están en maya o lo desconectados que están de la conciencia de Krishna. Por lo menos el 99% de las personas que conozco están tan desconectadas que no podrían estarlo más, aunque lo intentasen. Les sería imposible olvidarse más de Krishna. Por lo tanto, lo que cuenta es el deseo intenso y el entusiasmo del devoto. 

Manidhara Dasa: Un devoto dotado de poder es capaz de cruzar la barrera del ego falso y las defensas de las personas en pocos segundos. Cada karmi es como un castillo amurallado, con un sistema completo de defensa, y en algún lugar del fondo de su corazón, hay un alma condicionada. Si un sankirtanero está dotado de poder, puede atravesar el sistema de defensa, acceder al castillo y acercarse al alma. Los karmis están atrapados de dos maneras: en el cuerpo burdo y en el cuerpo sutil. Y el sankirtanero, que es un científico, intenta ocupar sus sentidos y su mente simultáneamente. En primer lugar, los sentidos: que sus manos sostengan un libro. Es práctico. Debido al poder espiritual que se recibe de sankirtana, un distribuidor de libros consigue que las personas se concentren completamente –como si se tratara de una burbuja– para que se olviden del resto. Sus ojos miran al distribuidor, que es como un objeto de los sentidos para ellas. Esta es la plataforma burda. A continuación, hay que tener suficiente fuerza espiritual para ocupar sus mentes, que son oscilantes y siempre están dando vueltas. Esto solo se puede lograr hablando – el sonido es muy importante. Si el devoto está inspirado espiritualmente, la vibración sonora –todo lo que diga– estará cargada de energía espiritual. Así, las personas pararán de pensar en la gratificación de sus sentidos y pensarán en el sankirtanero. Luego será más sutil, a medida que sus inteligencias furtivas se inventen excusas para no llevarse el libro. Hay que superar todos estos obstáculos en cuestión de segundos. Y se puede lograr mediante un fuerte deseo y la comprensión de que contamos con un gran apoyo en nuestro interior, de la Superalma. Incluso las personas más ridículas se llevan libros. Su decisión, «Está bien, me llevaré el libro», es completamente espiritual. Debido al condicionamiento material, nunca querrían llevarse un libro. No tenemos ninguna razón material para distribuir estos libros. Las personas no tienen ninguna razón para llevárselos. Pero lo hacen de todas maneras, y esto se debe a la misericordia del Señor Chaitanya. 

Navina-nirada Dasa: El devoto tiene que aprender a distribuir libros en cualquier situación para conseguir dominar el arte. Tiene que saber lidiar con todos los tipos de circunstancias. Por ejemplo, mientras distribuye libros de casa en casa, tal vez surja la oportunidad de ofrecerlos a una persona que está en su auto. Hay tiendas, oficinas, industrias. Generalmente, los devotos se concentrar en una sola cosa y piensan, «Hoy voy a distribuir libros en la calle, y no voy a hacer nada más». De lo contrario, empiezan a abstraerse y querrán cambiar de lugar continuamente. Es importante aprender a cómo trabajar en diferentes situaciones. A veces es bueno cambiar el estilo de distribuir para adquirir nuevos puntos de vista. Hay que saber ser breve e ir al grano sin permitir que la otra persona desvíe su atención, y saber explicar los contenidos de los libros de forma atractiva y convincente. Independientemente de la situación, desde el primer contacto visual hasta el momento final de darse la mano, todo tiene que ser adecuado, cada frase bien dicha, para que la persona se sienta bien. De lo contrario, le quedarán dudas y no se sentirá totalmente convencida sobre el asunto y perderá la inspiración para llevarse los libros. Las personas ponen excusas: No tengo tiempo, no estoy interesado, no tengo dinero, mucha gente pasa por aquí pidiendo donaciones. Estas excusas no aparecen en la mente de las personas que son bien tratadas por un sankirtanero. Por la misericordia de Sri Chaitanya Mahaprabhu, estas personas quedarán atrapadas en la conciencia de Krishna y disfrutarán del maravilloso espíritu de sankirtana. Sonreirán y sus vidas cambiarán para siempre. 

Indranilamani Devi Dasi: Olvidarme del resto del mundo es más importante que las palabras que diga. Mientras sus estudiantes apuntaban con sus flechas al blanco en forma de pájaro, Dronacharya les preguntó, «Díganme, ¿qué ven?» Uno dijo, «El cielo, el árbol y el pájaro». Arjuna respondió, «Yo sólo veo el ojo del pájaro». Similarmente, cuando hablo con alguien, sólo existimos la otra alma espiritual y yo. No me preocupa si hay gente mirándonos o si pasan personas con mejor apariencia. Dirijo toda mi energía a la otra persona para que pueda olvidarse de todo lo demás por unos pocos minutos y concentrarse en lo que estoy diciendo. Es una experiencia personal, y los demás sienten que realmente me importan. Este intercambio personal es casi tan importante para ellos como todas las cosas que les digo acerca del libro. Al final de la conversación, lo que permanece en ellos es el carisma y la sinceridad del devoto. Y ese carisma en realidad provienen de la misericordia del guru y Krishna. Sin duda alguna, no es una cualidad personal. Yo he pasado por ello. A veces digo las mismas frases con entusiasmo y una persona tras otra me rechaza, porque falta algo. Mi meditación no es buena. Estoy pensando en el humo de cigarro y viendo cuerpos materiales en lugar de almas espirituales, y pensando que preferiría estar en otro lugar porque tengo hambre y mis pies y mi espalda me duelen. Me he olvidado de las instrucciones de mi guru. Me he olvidado de las Deidades. No estoy orando por misericordia. No me estoy conectando con la sucesión discipular. Finalmente me rindo y empiezo a pensar en mi maestro espiritual y en todos los demás acharyas, los sacrificios que han llevado a cabo para poder predicar la misión de Sri Chaitanya Maharabhu, y en que quiero servirlos ayudando a llevar a las almas condicionadas a los pies de loto del Señor. Pienso en la bella forma del Señor Chaitanya y el Señor Nityananda, los héroes de sankirtana, y les ruego que me usen como un instrumento para plantar ilimitadas semillas de bhakti en los jardines de los corazones de las personas. Tan pronto como me vuelvo humilde y reestablezco la conexión, la misericordia comienza a fluir de nuevo y las personas se sienten mágicamente atraídas por los libros de Srila Prabhupada. Así pues, no se trata realmente de lo que digas o no digas. Lo más importante es la actitud meditativa interna y la conexión con el guru y Krishna. Cuando esa conexión está, la experiencia se vuelve mística y nos damos cuenta de que la distribución de libros no tiene límites.


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