Devoto: Nos sentimos felices cuando distribuimos libros.

Prabhupada: Gracias. Es el libro de Krishna.

Tripurari: Solo por el hecho de distribuir sus libros nos volvemos autorrealizados.

Prabhupada: Ustedes ya son autorrealizados. De lo contrario, ¿cómo podrían continuar distribuyendo? Ustedes aman a Krishna; por lo tanto, ustedes están realizando un gran trabajo al continuar. Y esto es autorrealización. Si alguien intenta establecer que Krishna es el Señor Supremo, es autorrealizado.

Tripurari: A veces, los devotos preguntan si, al distribuir sus libros, nacerán de nuevo.

Prabhupada: Muy bien. Esto es devoción verdadera. Los devotos no quieren ir a Vaikuntha u obtener cualquier liberación. Se sienten satisfechos con su servicio. Esto es devoción pura. Y distribuir libros para el beneficio de regresar a Krishna, esto es egoísmo. Pero si el devoto piensa, «Quiero distribuir libros sin ninguna remuneración a cambio», es un devoto puro. Tal como dice Prahlada Maharaja, «No deseo ir a Vaikuntha a no ser que pueda llevarme a todos estos bribones conmigo». Así es el devoto puro. Él siempre se encuentra bajo la protección de Krishna. ¿Para qué sirve ir a Vaikuntha? Allá donde vaya es Vaikuntha. Esto es servicio devocional puro. Mama janmani janmani vare bhavatad bhaktir ahaituki: vida tras vida, deseo continuar esta actividad —no quiero nada más. Esto es devoción pura.

(Conversación, 2 de marzo de 1975)

 

Harinamananda Dasa: La distribución de libros es lo que más complace al maestro espiritual. Es la forma más rápida de avanzar, porque exige entrega total. Krishna reciproca con cualquier persona que se entregue al servicio devocional, pero los distribuidores de libros se ven forzados a entregarse. A cada momento, día tras día, tienen que ser conscientemente determinados, mientras que en otros servicios parece que hay una mayor tolerancia para aflojar el ritmo. Pero en sankirtana, si se afloja el ritmo, disminuyen los resultados de libros distribuidos y maya nos golpea dolorosamente. Krishna nos hace saber inmediatamente que estamos en maya y que necesitamos entregarnos más. Actuar así es una señal de sinceridad y es lo que más satisface al maestro espiritual. Y mediante su misericordia se puede alcanzar la perfección.

He recibido tu informe semanal de sankirtana. Siempre me pongo muy feliz al ver que las ventas de los libros aumentan. Estos informes son muy alentadores. Nuestra ocupación más importante es imprimir y distribuir libros. Al llevar a cabo esta actividad, están siendo reconocidos por Krishna. Por favor, continúen trabajando tan bien para Krishna, siguiendo las reglas y regulaciones, cantando dieciséis rondas y estudiando mis libros, y así acabarán sus ocupaciones en este mundo material en esta vida y alcanzarán el mundo espiritual para vivir con Krishna eternamente. No se desanimen por estos supuestos problemas. Realicen su programa de forma simple, es decir, asegúrense de que, de una manera u otra, siempre están ocupados en el servicio a Krishna, y el mejor servicio es predicar u ocupar a los demás en servir a Krishna. Continúen así y sean felices.

(Carta para Srutadeva, 19 de mayo de 1975)

He leído tu reporte de sankirtana con gran satisfacción. Europa y América están en peligro —este movimiento Hare Krishna les está cercando. Los sankirtaneros son muy, muy queridos por Krishna. Como ellos realizan el trabajo de campo de distribuir libros, Krishna les reconoce inmediatamente como Sus sirvientes verdaderos. Al igual que durante la guerra, un campesino o un empleado común van a luchar por su país e inmediatamente se convierten en héroes nacionales por su esfuerzo sincero, así, Krishna reconoce inmediatamente a la persona que predica la conciencia de Krishna y corre riesgos para entregar Su mensaje. Se llama driha-vratah, determinación. Estos jóvenes son mahatmas. Mahatmanas tu mam partha, daivim prakrtim asritah, bhajanty ananya-manaso, jnatva bhutadim avyayam. «¡Oh, hijo de Pritha!, aquellos que no están engañados, las grandes almas, se hallan bajo la protección de la naturaleza divina. Ellos están plenamente dedicados al servicio devocional, porque saben que Yo soy la Suprema Personalidad de Dios, original e inagotable». Este verso es muy pertinente. Si estos jóvenes se encontraran en la naturaleza material, no correrían muchos riesgos. Ellos son mahatmas. Son verdaderos mahatmas, no el tipo de mahatma con barba larga y ropajes color azafrán. Su determinación es inquebrantable, driha-vrata. ¡Toda gloria a los devotos americanos!

(Carta para Uttamasloka, 11 de diciembre de 1975)


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