Rohinisuta Dasa: Entre cada persona, recito el mantra Pancha-tattva, el maha-mantra Hare Krishna, y otras cosas. Y cuando estoy hablando con alguien, lo único en lo que pienso es en cómo convencerle para que se lleve el libro. Primero le entrego un libro. «Hola. Hoy estamos distribuyendo estos libros. ¿Ya has recibido uno?» Entonces veo su reacción.

Pregunta: ¿Y qué pasa si le ofreces un libro, pero no lo acepta?

Respuesta: Yo solo ofrezco el libro, sin forzar nada. Le miro a los ojos y digo, «Por favor, esto es para ti». No le miro las manos. Si le miras a la cara y le hablas, hay una reacción inmediata. «Estos libros tratan sobre la cultura y la filosofía hindúes ancestrales. Queremos darlos a conocer y por eso ofrecemos esta promoción». La palabra «promoción» implica, desde un principio, que no son gratuitos. Esta palabra deja claro que no los estamos ofreciendo a un precio normal, es más barato que en las tiendas, y aún así las personas entienden que tienen que pagar algo, aunque no se haya mencionado un precio directamente. A continuación, suelo preguntarles de dónde son y qué les gusta leer. 

Pregunta: ¿La mayoría de la gente no duda a la hora de tomar un libro, o dice que no está interesada?

Respuesta: Sí, muchos de ellos. Pero lo intento dos o tres veces. «Tal vez puedes regalárselos a alguien». O, «Puedes leerlos más tarde, si te pones enfermo o te vas de vacaciones». O, «Puedes quedártelo como lectura ocasional o de referencia». Estas reacciones tienen que ser inmediatas y espontáneas. Hay que pensar, «Esta persona se tiene que llevar el libro», y actúas en base a ello. Acción inmediata. Pensando y actuando al mismo tiempo. Esto requiere de determinación y convicción firmes. También hace falta tener la sensibilidad para saber si es mejor insistir o simplemente dejarlos ir. A veces, insistiendo una sola vez es suficiente para agitarles y que no acepten los libros, así que es mejor no seguir insistiendo. A veces, las personas se muestran superficialmente negativas, y después de insistir más se llevan los libros. En algunas ocasiones, los devotos no saben cuándo parar. Insisten, insisten e insisten hasta que las personas se enojan. A veces es bueno dar una razón lógica de por qué estamos ofreciendo esta promoción. Con frecuencia digo que hemos venido a la ciudad apenas por una semana para promocionar estos libros, y las personas suelen aceptar este tipo de lógica, porque suena autorizado. No es problemático ni falso. Les digo, «Es una promoción», y no hace falta decir nada más. Y nadie se queja.

Haripada Dasa: En general, los mantras, las cosas que decimos mientras presentamos los libros, se pueden dividir en un círculo de cuatro partes. La primera parte es conseguir la atención de la otra persona. Generalmente, quiere saber quién eres, y entonces viene la segunda parte: nos presentamos. La tercera parte es presentar el libro. Y la última parte del círculo es la donación. Más o menos, estas son las pautas del mantra, dependiendo del tiempo, el lugar y las circunstancias. La vibración sonora de los devotos es tan importante y básica que le llamamos mantra. No es menos efectivo que los mantrasque cantan los brahmanas para rejuvenecer a los animales sacrificados. Nuestras palabras y nuestra conciencia tienen que ser poderosas. De esa manera, nuestra actividad se vuelve tan favorable que podemos liberar a las personas que hemos conocido mediante la misericordia de Srila Prabhupada y sus libros. 

Harinamananda Dasa: Las técnicas básicas son necesarias, pero es importante saber que no se pueden imitar las técnicas de otros devotos. Tenemos que entender que la distribución de libros es completamente individual y cada persona distribuye de acuerdo con su capacidad y su naturaleza. En mi caso, el primer punto es mi apariencia. Siempre tengo una pila de libros en mi brazo y, cuando las personas me ven, saben inmediatamente que está sucediendo algo. Se dan cuenta de que no somos una secta repartiendo unos panfletos. Ven a alguien cargando una enciclopedia entera. Si nos acercamos a las personas así, quedarán impresionadas. Saben que está sucediendo algo y quieren saber de qué se trata. Y no suelen pensar que es gratis. No tenemos que mencionarlo. Ellas preguntan, «¿Cuánto cuesta?» Cuando respondemos con timidez, sin vigor y entusiasmo, las personas no se sienten atraídas. Aunque parezca que somos humildes e insignificantes, no se sentirán atraídas. Nadie querrá escucharnos. Ni siquiera se sentirán inspiradas a detenerse y escucharnos. Pero si representamos algo con vigor y nos apoyamos en lo que hacemos y decimos, las personas quedarán impresionadas por lo que sabemos y hacemos. Una disposición penosa y temerosa, sin fe y determinación, atraerá a demonios y a otras personas envidiosas que intentarán detenernos completamente. Pero cuando hay poder y convicción, Krishna se satisface y nos protege completamente, y podemos explotar e ir más allá de nosotros mismos. 

Cuando me acerco a las personas no hago distinción entre ellas. No distingo en base a su apariencia externa. Por supuesto, hay dos casos diferentes. Cuando vamos de casa en casa o de tienda en tienda, nos vemos forzados a acercarnos a las personas constantemente. Otra posibilidad es ir a lugares públicos, donde haya mucha gente al mismo tiempo. Entonces tenemos que elegir a quién nos acercamos. Si tuviera que elegir entre un anciano, una ama de casa o un joven que parece sano, obviamente me acerco al joven. Pero si hay pocas personas, no hago distinciones. Me acerco a todos, incluso a los ancianos y a los sudras. Es muy importante, porque nuestra filosofía no hace distinciones.

Cuando me acerco a alguien en la calle, intento sorprenderle. Si me encuentro en una calle amplia o un estacionamiento, intento acercarme desde un lado. Intento evitar que me vea acercarme desde cien metros de distancia, vendiendo algo. De lo contrario, su sistema de defensa se activa. Tenemos que ser hábiles y sorprenderle, pero no asustarle, especialmente a las damas. De esta manera, la gente se ve en una situación completamente nueva y su mente se sorprende. No saben cómo clasificar esta nueva situación. Intentamos animarlos. 

—¿Eres de por aquí?

—Sí.

—Tengo algo genial para ti. 

Si dicen que no son de aquí, respondo: «Qué bien que hayas venido, porque hoy estamos promocionando estos libros». 

Mientras tanto, coloco dos o tres libros en sus manos. Si logramos hacer esto con entusiasmo, las personas también se sienten entusiasmadas. Lo más importante es que tomen el libro en sus manos. En mi experiencia, el 90% de las personas que no toman el libro no lo comprarán. No hace falta gastar mucho tiempo — podemos pasar a la próxima persona inmediatamente. No tenemos que perder el tiempo con la gente. Por supuesto, hay excepciones y tenemos que estar alertas para darnos cuenta.

Otro punto es que, cuando nos acercamos a alguien, es normal que se sienta sospechoso. Si le damos los libros y empezamos a hacerle preguntas personales de manera mecánica, sin primero establecer una conexión personal, no llegaremos a ningún lado. Dirá que no. 

—¿Eres de por aquí?

—No.

—¿Tienes familia?

—No es asunto tuyo.

—Puedes regalarle este libro a tu esposa.

—¡Vete a paseo!

O puede que diga:

—No necesito tus libros, yo compro mis libros en la librería.

Estas reacciones son naturales. Tan pronto como alguien que quiere algo se les acerca, su reacción es inmediata. «¡No! ¡No! ¡No!» Generalmente hago preguntas, pero no del tipo que pueden responder con un no. No tenemos que darles la oportunidad de decir que no. Tenemos que persuadirlos para que digan que sí. Hacer preguntas cuya respuesta es que sí, y continuar presentando los libros para que, al final, estén abiertos y preparados para llevarse los libros.

—¿Te gustan estos libros?

—Sí, sí.

—Estamos pidiendo una contribución a cambio.

—Sí, sí. 

—¿Por qué no te llevas este también? Así puedes completar más la serie.

Y así, a veces consigues darles una colección entera.

A veces conocemos a personas que dicen que no desde el principio. Pero no hay que rendirse. Estamos programados a decir que no ante cosas que no conocemos. Es mejor no preguntar si están interesados en filosofía de la India inmediatamente, o si creen que hay vida después de la muerte. Si esas son las primeras preguntas, todas las personas responderán que no, pues son preguntas muy personales. Generalmente, las personas tienen una actitud defensiva ante este tipo de acercamiento personal. Por supuesto, si el devoto se encuentra en la plataforma del ego falso, no tendrá la humildad o la paciencia para encarar sus argumentos. Reaccionará de una manera frustrada y se enojará, «Qué pena que no quieras este libro, peor para ti. Lo siento por ti». Tenemos que pensar, «Ha dicho que no, pero es su mente la que lo ha dicho, porque está completamente programada por la energía material. Está escupiendo su frustración, pero es probable que resulte ser una buena persona. Y si los problemas desaparecen, aparecerá la buena persona». Si lo intentamos otra vez, completamente humildes, «Por favor, echa un vistazo; estos libros son baratos», y dependemos completamente de Krishna, a veces conseguimos alcanzar el alma, la entidad viva detrás de la mente. Ese es el secreto para convencer a personas reacias para que se lleven libros.

Se podría hablar más sobre este asunto. Hasta ahora he descrito apenas lo externo. Pero si analizamos la situación desde la filosofía de la conciencia de Krishna, entonces comprendemos en qué sentido es que, en última instancia, el alma decide tomar un libro y la Superalma lo permite. El secreto es intentar cultivar esta actitud y llevarse una pila de libros a la calle. Krishna nos dará la inteligencia. Y si conlleva cierto tiempo, no tenemos que perder la paciencia o la fe. Tenemos que entender que este servicio es el más elevado y no es fácil ejecutarlo. La distribución de libros es ilimitada, y diferentes tipos de actividades transcendentales se incluyen en ella. 


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