El extraño deseo de una anciana

Mi experiencia es que si nos esforzamos con determinación y al mismo tiempo oramos constantemente a Krishna, el ambiente de sankirtana se vuelve favorable, y las palabras que salen de nuestros labios son aceptadas por las personas con mucho agrado. Eso significa que no es material, sino que más bien Leer más…

El enviado de Krishna

Regresé al ashrama de brahmacaris después de un día difícil en la Queen Street, Auckland. A pesar de haber estado poco tiempo en la calle, lo único que recibí fue maltrato; no conseguí distribuir ni un sólo libro. Me sentía caído e inútil, y lo único en lo que conseguía Leer más…

El efecto bomba de relogería

Mientras visitaba Tirupati, oí a Guru Prasad Swami contar esta historia en una clase del Caitanya-caritamrta: “Hace treinta años un estudiante de una universidad de Ciudad de México recibió un libro de un distribuidor de libros. Estaba muy ocupado en sus estudios, por tanto dejó el libro en una estantería Leer más…

El buscador del Bhagavad-gita

El escenario es la antigua ciudad colonial de Oaxaca, erigida en las montañas por los antiguos Zapotecas y conquistada por Hernán Cortes y sus huestes ibéricas. El clima era ventoso y fresco, y tras encontrarme con Adinath das y recibir un poco de asociación, me fui a recorrer negocios. El Leer más…

El afortunado

En Miami tuve la oportunidad de hacer sankirtana casa por casa, y cuando empecé con esta modalidad las personas con las que me encontraba no eran favorables. Todos me rechazaban desde el intercomunicador, y me decían que estaban muy ocupados. Así que los primeros días fue difícil distribuir los libros Leer más…

Dos libros para el Príncipe Harry

El Príncipe Harry, el nieto de la Reina Isabel (Inglaterra), visitó recientemente Nueva Zelanda y sus alrededores. Su viaje culminó en Auckland y participó de un partido de fútbol con el equipo juvenil de Nueva Zelanda en el Cloud Building. Cuando salió del edificio, una multitud estaba esperando para poder Leer más…

Desafío Hare Krishna

Mientras distribuía libros en el programa Guerreros de fin de Semana en el barrio de Kingston, en Londres, conocí a un hombre de nacionalidad africana que parecía algo desaliñado, un poco despeinado. Me dijo: “Tengo vuestro Bhagavad-gita tal como es“. “Eso está muy bien”, le respondí. “¿Lo ha leído?” “Estoy leyéndolo”. Leer más…