Estaba en la South Street, en Filadelfia, prácticamente lista para irme a casa, pero mi compañero seguía en la fila de una tienda. Mientras esperaba, empecé a ofrecer libros a las personas.

Me acerqué a una pareja, Dana y Peter, que parecían ser de la zona. Les pregunté si tenían planes para esa tarde. Ellos eran de la ciudad, pero habían acabado de regresar de sus vacaciones en Korea del Sur. Estaban caminando por el barrio para no quedarse dormidos y vencer el jetlag.

Les mostré los libros de Srila Prabhupada y les pregunté sobre su experiencia con la meditación y el yoga. Habían escuchado hablar del Bhagavad-gita, y mientras estaban en Korea del Sur se habían quedado en una especie de ashram para aprender acerca de la vida espiritual.

Peter dijo que su maestro en Korea del Sur les había dicho que cuando volvieran a casa, conocerían a alguien que les guiaría espiritualmente. «¡Y tú eres la primera persona con la que hemos hablado desde que hemos vuelto!».

Decidió quedarse con un Bhagavad-gita. Entonces les invité a la charla que daría Devamrita Swami dos semanas más tarde, y les expliqué que él orienta a las personas en su vida espiritual.

Dos semanas más tarde envié un mensaje a Dana, y ella vino a la charla de Maharaja.

 

Su servidora,

Prema Lahari Dasi
Estados Unidos

Categorías: Historias

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