Una vez escuché en una clase que, cuando era un brahmacharijoven, mi Gurudeva, Devamrita Swami, leía una y otra vez en los libros de Srila Prabhupada que no deberíamos adorar a los semidioses. Entonces le preguntó a Jayadvaita Swami (también brahmacharien aquella época) por qué Prabhupada lo repetía una y otra vez, siendo que en Occidente nadie conocía a los semidioses de la filosofía Védica.

Jayadvaita Swami le respondió que los libros de Srila Prabhupada fueron escritos para los próximos diez mil años. Y Srila Prabhupada conseguía prever lo que pasaría.

La siguiente situación ocurrió mientras yo distribuía libros y me recordó sobre este asunto.

Una señora pasó a mi lado y le pregunté: 

–Señora, ¿ha probado a hacer yoga o meditación?

Ella se dio la vuelta y se acercó a mi mesa de libros.

–¿Cómo dices?

Me sorprendí al ver su collar de rudraksay el estampado de su camiseta.

–Por supuesto que he oído hablar de la meditación. Medito en Sarasvati cada día.

Había acabado de comprar una deidad de Sarasvati en la tienda hindú. Le mostré los libros y le expliqué gentilmente que en el Bhagavad-gita, Krishna explica Su posición suprema como el origen de todos los semidioses. Le dije que la mejor meditación era cantar Sus santos nombres.

Se llevó los libros con mucho interés y dio una generosa donación. Madre Sarasvati le acercó a Krishna.

Su servidor,

Shastrakrit Dasa
(Estados Unidos)

Categorías: Historias

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