Nunca es demasiado tarde. Srila Prabhupada llegó a los Estados Unidos a los 70 años y predicó solo en la nieve de Nueva York, distribuyendo su Srimad-Bhagavatam.

No podemos imitar a Srila Prabhupada, pero podemos intentar seguir su ejemplo. El año pasado tuve la afortunada experiencia de intentar distribuir libros en Francia, y no hablo francés. Muchos de ustedes sabrán cómo es Francia si no hablan francés. Aún así, por la misericordia del Señor Nityananda, se distribuyeron muchos libros, y eso que no estoy en mi mejor forma. Para ser honesto, no he participado en una maratón entera desde el año 1985. He participado parcialmente de algunas, aquí y allí, en medio de la nieve en Newcastle y bajo el sol en la Costa Dorada. Pero París fue algo especial – una verdadera dosis de misericordia y un sentimiento de cercanía a Srila Prabhupada.

Este año voy a intentarlo de nuevo. Estoy llegando a los 70, pero más vale tarde que nunca. Srila Prabhupada quería el privilegio de morir «en el campo de batalla». ¿Qué mejor manera de irse? No es mucho, pero espero que este pequeño esfuerzo complazca a Srila Prabhupada y, de cierta manera, consiga mostrar mi deuda con él.

No importa si nieva, si el viento sopla fuerte, si el público nos evita con un «non, merci!» (no, gracias). No importa si las autoridades nos fastidian, si la mente dice lo que quiere, si el mundo continúa su camino a la locura: hagamos todo lo posible por distribuir los libros de Srila Prabhupada, dondequiera que estemos. ¡Y cuanto más difícil, mejor! ¡El año pasado, el mejor día de la maratón fue en medio de una tormenta de nieve!

Tomemos nuestras bolsas de libros y la ropa de invierno, y oremos, oremos, oremos por misericordia para ser instrumentos y que estos libros encuentren su lugar en los hogares de ilimitadas almas desconocidas. Cada libro es una gran victoria.

Me he dado cuenta de que, incluso algunas de las personas que nos critican, hablan bien de nuestro esfuerzo por llevar a cabo el yuga dharma yajña. Si nos contagiamos del espíritu de la distribución de libros, sin importar la situación, estoy seguro de que muchos problemas aparentes dejarán de existir.

Les deseo una maratón extática.

 

Su servidor,’

Janananda Goswami

 

Categorías: Historias

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