Salir a distribuir libros es siempre una aventura. Nunca sabemos la próxima lección que Krishna quiere que aprendamos.

Recientemente, me encontraba distribuyendo libros en el centro de la ciudad de Denver, Colorado. Un joven se acercó a mí:

—Oye, ¿por qué no cargas los libros en tu espalda como un verdadero monje? —me preguntó—. ¿Por qué haces trampa y llevas tus libros en un carrito? Eso no es muy honorable.

Su ridícula acusación me divirtió un poco, y me sorprendió que él siguiera insistiendo en lo que corresponde al dharma del brahmachari. Me sentí un poco perturbado, pero intenté mantenerme tolerante.

—Ha sido un placer conocerte —le respondí—. Pero tengo que ir a encontrarme con un amigo.

—Para de fingir —dijo, mientras se alejaba.

«Menos mal que se ha ido», pensé para mis adentros, sintiéndome algo orgulloso de mí mismo por haber tolerado esa situación provocadora.

Unos días más tarde volví a ver a este señor, aunque al principio no lo reconocí e intenté ofrecerle un libro.

—Oh, es el monje falso otra vez —dijo con arrogancia—. ¿Por qué no cargas los libros en tu espalda como un verdadero monje?

En esa ocasión, perdí completamente mi tolerancia e intenté predicarle acerca de evitar buscar fallas y ver las buenas cualidades en los demás. Perdí mi serenidad, y parece que esto le satisfizo. En aquel momento me di cuenta de que no había pasado la prueba de tolerancia que me había mandado Krishna.

—Solo estoy intentando provocarte —dijo el señor, y se alejó riéndose.

Me quedé parado, totalmente desconcertado, y decepcionado por la mala impresión que se habrían llevado las personas que pasaron a nuestro lado. Mientras pensaba en ello, uno de los buses que pasa por el centro comercial paró a mi lado, y las puertas se abrieron. Había un hombre parado mirándome fijamente a los ojos.

—Hoy hemos aprendido algo, ¿no? —dijo.

—¿Cómo dice? —le respondí.

Entonces las puertas se cerraron y el bus continuó su camino. El señor siguió mirándome fijamente, como diciendo, «sabes exactamente a lo que me refiero».

Consideré que Paramatma había organizado toda aquella situación para enseñarme humildad y tolerancia. A través de Sus energías, Krishna siempre nos hace saber que está a nuestro lado, ayudándonos a purificarnos y avanzar, especialmente cuando salimos a sankirtana.Espero que esta historia sea pertinente y los devotos puedan identificarse con los «mensajes» que nos manda Krishna cuando distribuimos libros para que nos purifiquemos.

 

Su servidor,

Amala Purana Dasa
Estados Unidos

Categorías: Historias

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