Cuando estaba en Dublín, conocí a un hombre llamado Bhakta Dil, un musulmán de Irán.

Su forma de entrar en contacto con los devotos es bien interesante. Él se encontró a un devoto que estaba distribuyendo libros y le mostró un Bhagavad-gita. Entonces Bhakta Dil comenzó a irse con el libro en las manos.

El devoto le dijo: “Disculpa pero pedimos una donación por el libro”.

Entonces él respondió: “Primero lo leeré y luego te daré la donación”. Y se fue con el libro.

El devoto pensó: “¿Qué puedo hacer? En todo caso se beneficiará”.

Aquel domingo el devoto vio al hombre en el programa del domingo cantando Hare Krishna. Ahora está siguiendo los principios regulativos, cantando Hare Krishna y practicando la conciencia de Krishna. También empezó a distribuir libros sin que nadie le explicara la importancia de hacerlo.

La misericordia de Krishna es inconcebible.

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Su servidor,
Vijay Dasa
Ministro de Sankirtana – ISKCON

Categorías: Historias

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