Por Nrisimha Kripa Dasa

El que el Bhaktivedanta Book Trust participara en la Feria Internacional del Libro de La Habana, entre el 2 y el 10 de febrero del 2018, marca un acontecimiento histórico, pues distribuyó dos mil libros en un país que había estado aislado por más de 60 años de muchas de las influencias extranjeras, incluyendo los libros de Srila Prabhupada. No fue fácil llegar; digamos que al menos fueron seis meses de trámites burocráticos y de mucha paciencia, muchas llamadas, muchos papeles y mucho vértigo. Parecía que no iba a ser posible. Pero, cuando Krishna lo quiere, al final todo se acomoda.

Cuba es un país especial, hecho de gente alegre y trabajadora y muy austera, pero sobre todo construido con gente que aprecia mucho la cultura. De tal forma que la Feria del Libro de La Habana es esperada por toda su población con gran expectativa. La asistencia supera las 100 000 personas en los días de fin de semana, y para el cubano promedio es un evento muy importante, para el cual ahorra, tal vez todo el año, para así poder ir y comprar libros. El salario promedio en Cuba es de unos 15 dólares mensuales, y aunque los cubanos tienen la salud, la educación, el transporte y parte de su alimentación subsidiados por el estado, el salario es igualmente muy apretado.

Los libros de las editoriales cubanas son muy económicos, entre 20 a 90 centavos de dólar cada uno, pero las editoriales extranjeras tienen sus libros a un costo muy superior. Oscilan entre 3 y 20 dólares. El BBT había recibido una donación que pagaba el costo de los libros, del flete, de la aduana, y otros gastos, por lo que no teníamos ninguna necesidad de venderlos caros; en realidad la intención era casi regalarlos. No obstante, debido a la inmensa demanda de los libros por parte del público cubano, nos vimos obligados a aumentar un poco el costo para que los libros duraran hasta el final de la feria. Teníamos los pequeños en 1 dólar y los grandes en 2, el Bhagavad-gita en 5 dólares, y la colección del libro Krsna en tres tomos en 10 dólares.

Mucha gente se arremolinaba en nuestro stand y tomaban sus preciados ahorros para comprar los libros de Srila Prabhupada. Hubo varias personas que vinieron hasta cuatro veces a comprar libros. Compraban uno, se iban, y regresaban a por otros, y así sucesivamente, hasta comprar todos los títulos. La gente estaba muy versada, se podía hablar tranquilamente de filosofía, de historia o de psicología con ellos; comúnmente nos recordaban que el estado ya había imprimido una versión del Bhagavad-gita, la cual muchos habían leído, mas se quedaban asombrados con la calidad y la belleza de nuestro Gita y lo querían comprar.

Una pareja de profesores de griego y religión se enamoraron del Bhagavad-gita, en la edición del lujo que costaba 8 dólares. Pero solo tenían 3. Al ver su profundo deseo y su nivel de cultura (pues conocían los Upanisads, entre otros libros afines), les pedí por favor que se lo llevaran a solo esos tres dólares que ellos tenían. En realidad eso les conmovió mucho. Al día siguiente regresaron con todos sus ahorros, dispuestos a gastarlos en el stand de conciencia de Krishna y se llevaron de todo. Después volvieron y compraron más, y la profesora de teología comenzó a decirle a la gente: “Este es de verdad el mejor libro de toda la feria”. Así alguien que la escuchaba también lo compró. Otra persona volvió 4 veces a por el Bhagavad-gita grande. Lo consideraba necesario tener para sus amigos.

La encargada de la feria del libro vino a ver nuestro stand, y mientras veía los títulos, me confío que ella es meditadora. Por supuesto se llevó libros. Mucha gente en Cuba ha practicado meditación, reikí y otros modos de expansión de conciencia, y se identificaban con nuestra literatura. Encontramos un señor que llevaba 30 años leyendo los libros de Srila Prabhupada, y comentaba que eran extremadamente difíciles de encontrar y daba fe de su incredulidad de que estuviéramos allí.

Muchas historias sencillas que, sin embargo, mostraban que algo se movía en el corazón de las personas. A veces nos ofrecían lugar para hacer programas, otras nos ofrecían sitios donde poner libros, o había librerías que nos querían comprar todo lo que quedase, etc.

Debo decir, que el recinto ferial de La Habana es el más hermoso que he visto en el mundo. Un antiguo fuerte construido en el siglo XVII contra la invasión y el pillaje de los famosos piratas y bucaneros ingleses, adornado con viejísimos cañones, y que ocupa las antiguas celdas como centros de exposición, que le dan un carácter único al evento. La gente se chorrea por las amplias calles y puentes del viejo fuerte con un cierto frenesí en busca de libros nuevos y diferentes. Aravinda y yo dimos sendas presentaciones del Bhagavad-gita en la sala Lezama Lima, que resultó ser una antigua iglesia. En cada una de las presentaciones vendimos algunos ejemplares.

Los devotos locales estaban muy entusiasmados y ayudaban en cuanto podían para facilitarnos nuestra estadía en Cuba. Sobre todo Caitanya Priya D.D. se desvelaba para ayudarnos con el prasada, para acompañarnos a distribuir los libros, y luego darnos de cenar. Encontró la manera de faltar al trabajo durante nuestra estadía allá. Ella misma ha tecleado por completo algunos de los libros de Prabhupada, para fotocopiarlos y distribuirlos en la isla.

Algo especial del pueblo cubano es que es un pueblo lector. Es decir, compran libros que estamos seguros que van a leer. Al segundo día ya había mucha gente llamando a los numero de contacto que les dábamos a todos los que compraban los libros, pidiendo si les podían explicar algo de algún capítulo del Gita, o preguntando cuándo había reuniones.

ISKCON aún no es legal en Cuba, pero la gente está bien dispuesta a la conciencia espiritual. Si podemos seguir llevando libros cada año, es seguro que el lugar va a encenderse. La gente tiene muchas cualidades para la vida espiritual. Vive con austeridad, le atraen los valores sutiles de la lectura y la cultura, tiene interés por información que trascienda el monótono materialismo dialectico, y también muchos tienen una comprensión metafísica de la vida, así que estamos a tiempo para plantar muchas semillas, antes que la apertura traiga una infestación de vida capitalista y sus consecuentes distracciones.

Se distribuyeron 716 libros pequeños, 678 libros medianos, 420 libros grandes y 416 libros maha-grandes, un total de 2,230 libros.

También dejamos algunas colecciones de libros (Bhagavad-gita, Las enseñanzas de Caitanya, Kunti y Kapila) en la Biblioteca Central y en la biblioteca de la facultad de filosofía de La Habana. Colecciones que fueron ampliamente agradecidas por el personal.

Quiero agradecer a todos los devotos que fueron un eslabón importante en el éxito de esta importante misión experimental: Primeramente quiero agradecer a Su Santidad Bhaktimarga Swami, que recaudó y donó el laksmi necesario para poder llevar adelante la misión; sin su colaboración, hubiera sido imposible. También a Vaisesika Prabhu, por su ayuda e interés en el tema; a Prabhu Hanuman, por aterrizar las piezas sobre el tablero; a Prabhu Janardana, por sus consejos y su intenso deseo; a Caitanya Priya DD y demás devotos en Cuba por su afectuosa dedicación; a Prabhu Aravinda, Prabhu Sadhu Cari y Bhakta Héctor por hacer a un lado sus otros deberes y acompañarnos con su experta distribución de libros en el stand de La Habana. Y por supuesto a Sri Krsna, que hizo posible que todo esto sucediera.

 

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